|

Entrevista a Juan Francisco López Lozano Trabajador de Plásticos Romero y voluntario de Auxilia Murcia “Siempre hay esperanza, no hay que rendirse nunca” Grabadora en mano hemos intentado realizar una entrevista al estilo tradicional con Juan Francisco, pero no ha sido posible. Habla por los codos y nos lo cuenta todo, casi sin necesidad de preguntarle. Ahí va su testimonio. Se presenta Hola, me llamo Juan Francisco, tengo 19 años y una hemiparesia que me acompaña desde pequeño. Luego hablaremos de eso. Empleo Trabajo en plásticos Romero, una empresa de Molina de Segura. Allí nos dedicamos principalmente a la fabricación de bolsas, especialmente las que se utilizan en los mercados de abastos y tiendas de comestibles. Trabajamos todo tipo de materiales, ya sea plástico, papel, cartón… Y luego terminamos el trabajo poniéndoles sus logotipos, marcas, reseñas, direcciones a las bolsas. Y ya están, listas para embolsar. Formación Finalicé la Educación Secundaria Obligatoria en el Instituto de Molina de Segura y posteriormente realicé durante dos años el curso de Garantía Social en el Centro de Formación de FAMDIF en La Flota. Lo más importante fue mi experiencia en el Centro de La Flota. Allí te preparan para desempeñar labores en un puesto de trabajo, te ayudan a saber estar en una oficina, a coger el teléfono, a utilizar el ordenador, a transcribir documentos, a buscar información en Internet… Es decir, en el curso que yo hice te preparan para ser un buen auxiliar de oficina. En La Flota aprendí muchas cosas. No sólo a ser un buen profesional sino también a mejorar como persona. Las educadoras de este Centro combinan muy bien la formación para el desempeño de una profesión con la formación en habilidades personales, autoestima, convivencia con los demás, comunicación… Toda esta formación, que suele hacerse a base de talleres, nos vino a todos muy bien. Prácticas profesionales Las prácticas del curso las hice en el Ayuntamiento de Murcia, en la Concejalía de Urbanismo. Allí todos se portaron muy bien conmigo. Estaba en el departamento de Aperturas Comerciales, dedicándome a las tiendas exentas, es decir, aquellas que se supone que no hacen ruido y no necesitan de estudios y licencias más específicas. Yo me encargaba de la atención al público, de pedir documentos a los usuarios, de llamarles por teléfono si les faltaba algo, en definitiva, de ayudarles en todas las gestiones. Miedo a la inserción Después yo tenía mucho miedo a la inserción laboral. Creía que por ser una persona con discapacidad no iba a poder trabajar o iba a tener un trabajo de enchufado. Me hinché de valor una mañana, cogí currículums y empecé a echarlos por todas las naves de Molina. Así estuve hasta que me llamaron de la empresa en la que estoy trabajando ahora. Hicimos la entrevista y el responsable de recursos humanos me vio capacitado. Y empecé a trabajar. Cuando uno piensa en si logrará o no integrarse en el trabajo, la verdad es que siempre hay esperanza, no hay que rendirse nunca. A mí no me gusta vivir del paro. Así no se puede vivir. El paro es el último recurso. Una espina clavada El curso de Garantía Social te da muchos conocimientos, pero no es suficiente. Luego necesitas otros cursos complementarios para ir ampliando la formación. Yo soy un poco vago. Me agobia estudiar y me he metido directamente a trabajar. Pero es cuestión de que cuando uno termine Garantía se anime a seguir con más cursos que le especialicen. Aquí en FAMDIF hay muchos de estos cursos en sus centros de formación y empleo. Reconozco que tuve mucha prisa por empezar a trabajar. Era como una forma de demostrar que yo valgo y que puedo ser capaz. Orgullo de currante Yo estoy haciendo bolsas transparentes de polietileno. Llevo una máquina donde pongo la medida de las bolsas y en la que también indico los kilos de bolsas que le echas a cada paquete. Una gran bobina aporta el plástico que va cogiendo la máquina. Un soldador que está a cuatrocientos grados va haciendo los cortes. A partir de ahí van saliendo las bolsas que posteriormente van captando la imagen, el logotipo y todo aquello que queramos incluir. Es una máquina muy fácil de manejar. Algunos se sorprenden cuando les digo que trabajo haciendo bolsas y me preguntan si es que se hacen a mano. En realidad las bolsas no se hacen a mano, se hacen a máquina. Pero si no estamos nosotros allí para controlarlas, las máquinas no funcionan y no salen las bolsas. Si no produces no vales En este tipo de sectores el único problema es la temporalidad, que está marcada por la demanda y por las necesidades empresariales. Este tipo de fábricas producen una gran cantidad de material. En el trabajo si no produces no vales. Ya puedes ser muy buena persona, que si no le haces ganar dinero a la empresa no te van a contratar. Pero la gente es muy buena. Yo nunca he tenido ningún problema con nadie. Al revés, siempre están allí ayudándote y si te ven un poco liado enseguida te echan una mano. Yo ya no comete muchos fallos. La máquina es muy fácil de utilizar y con cinco meses que llevo… Pero si tengo un problema y el auxiliar está atendiendo a otro compañero, al que tengo al lado le aviso de que me sucede algo, y el mismo me lo soluciona. Hay mucho compañerismo. Los encargados también son geniales. ¿Discriminación? Yo le dije al chico de recursos humanos que era una persona con discapacidad y no hubo ningún tipo de problema. Tengo un contrato del mismo tipo que todos los demás compañeros. A veces, a igualdad de preparación y de capacidades, te puede ayudar contar con un certificado de minusvalía de cara a la contratación. Otras veces, sólo con oír la palabra “discapacidad” los encargados de recursos humanos salen corriendo. En mi caso creo que ni lo uno ni lo otro. A mí se me ha valorado por mí mismo. Lo que le importa a la empresa es que produzca tanto o más como los demás. Cada caso es un mundo Yo tengo una hemiparesia a causa de un infarto cerebral. Pero yo prácticamente lo puedo hacer todo. Cuando a alguien le da un infarto cerebral, este puede afectar a un miembro del lado izquierdo o del lado derecho del cuerpo. Por eso yo he perdido fuerza en mi lado derecho, pero a base de mucha rehabilitación (todo hay que decirlo, de paga porque el seguro no lo cubría) ya he podido recuperar bastante fuerza en una mano. No toda la que debía de tener, pero me valgo perfectamente con ella. Vida personal Me gusta mucho el voluntariado. Es una de las cosas que más valoro. Cuando veo a gente con grandes discapacidades a las que estoy conociendo como voluntario en colonias y demás actividades, pienso que yo me podía haber quedado así perfectamente. Yo estuve dos días en coma y me dijo el médico que si hubiese estado dos días mas me hubiera quedado en un estado vegetativo. Entonces, de verme como estoy ahora y de pensar que me podía haber quedado en un estado vegetal, todo ellos me hace apreciar mucho la vida. Miedo infantil Yo de pequeño tenía mucho miedo de las personas que utilizan silla de ruedas. Me daban pánico. Cuando estuve en el hospital, allí vi de todo. Mi madre me apuntó a la Asociación DISMO de Molina, pero yo no quería saber nada de aquello. Si iba me daba por llorar. Es como un terror que tienes y rechazas lo que ves. Pero cuando empecé los cursos de Garantía Social, empecé a entrar poco a poco en las actividades. En una de las excursiones de fin de curso nos fuimos a La Charca, en Totana, junto con los chicos y chicas de Auxilia. Entonces conocí a Gloria Beltrán, pedagoga de Auxilia Murcia, la cuál me dijo que me veía muy atento con los compañeros discapacitados y me preguntó que si quería ser voluntario. Yo me animé inmediatamente. Eso fue en el año 2003 y llevo desde entonces con ellos. Te enganchas y no puedes dejarlos. Relación especial Es como que tienes un contrato con ellos. Si fallo un día en el que tengo una excursión o alguna otra actividad se me queda un enorme vacío por dentro. A mí me gustaría ir a todo, no me gustaría perder ningún día. Me lo paso muy bien con ellos, mucho mejor que si ando por ahí de fiesta, saliendo a tomar copas o cualquier otra cosa con otras personas. Para mí son los más importantes. Cuando salimos juntos, los voluntarios nos divertimos, ellos se divierten… y todo el mundo feliz. Es una relación muy humana y muy sana. Yo creo que ellos me quieren tanto como yo a ellos. Ramón, Dani…, con todos ellos la relación es buenísima, siempre nos andamos llamando para ver qué vamos a hacer, para salir, ir al cine, para las fiestas… Cuando vamos de colonias, por ejemplo, a cada voluntario se le asigna uno de los chicos o chicas con discapacidad. A partir de ahí convivimos juntos y hacemos todo juntos, cooperando en todas las cosas. Cuando les ayudas, ellos te lo van a agradecer y además te lo agradecen mucho. |