| Primera experiencia en Respiralia |
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La primera vez que Eva, la trabajadora social de la asociación murciana de Fibrosis Quística me habló sobre Respiralia pensé que exageraba. Imaginé, una excursión por el mar, con momentos de baño, la posibilidad de pasear en motos acuáticas o dar una vueltecita en lanchas motoras: algo que se suele hacer cuando se viaja a una isla. Pero cuando se tiene la oportunidad de vivir este acontecimiento se comprende que no se trata únicamente de pasar unos días en un lugar precioso. Solo cuando se ha vivido la experiencia Respiralia se toma conciencia de que es algo más. No sólo consiste en disfrutar del espectacular color de las aguas de Formentera, el clima amable o la tranquilidad que la isla nos ofrece…; sino algo mucho más importante: “apreciar al ser humano en su máxima expresión de apoyo a otro ser humano”.
Para mí, eso ha sido Respiralia, ese aliento desinteresado, el despilfarro de sonrisas que salen de dentro, ofrecer ánimo a quien nada a tu lado, pasar el zumo por la mañana a una persona que no conoces de nada y que sin embargo le dedicas la mejor de tus sonrisas matutinas, ¡y eso que es difícil desplegar una sonrisa de oreja a oreja por la mañana recién levantada y sin haber tomado el primer café! En fin una serie de sensaciones muy difíciles de expresar para los que hemos participado y más difícil de entender si no se has vivido al menos un Respiralia! El primer día ya es formidable; el desembarco en un lugar paradisíaco siempre deja a uno con la boca abierta, pero si a esto se le suma un grupo de personas con unas ganas tremendas de pasarlo bien, el resultado de la mezcla es explosivo. Cuando dan la primera salida desde la playa se intensifican las sensaciones: todos los nadadores preparados, unos para llegar al barco y otros para comenzar la primera etapa de la vuelta a nado a Formentera. Ahí comienza una serie de vivencias espectaculares; como la posibilidad de nadar en alta mar sintiendo la profundidad de las aguas, observando un sinfín de vida submarina y a la vez percibiendo la seguridad que te ofrece el grupo de personas que constantemente vigilan a los nadadores, bien desde el barco “Capitan JacK” o desde las piraguas y pequeñas embarcaciones que acompañan a los participantes que están en el agua. Después de una agotadora mañana se busca un rinconcito a la sombra. Es uno de los momentos más impresionantes que se pueden vivir dentro del barco; encontramos un lugar especial donde se puede apreciar una panorámica submarina. Es sorprendente observar como se puede estar viendo el cielo y a la vez el agua en el que las medusas (que a más de uno nos saludaron personalmente) pasan flotando a tu lado. Emborrachados de mar y de sol, las jornadas de barco y natación van sucediéndose, combinadas con cenas de bienvenida, benéficas, momentos de sorteos, entrega de diplomas y como no, la hora de descansar… La experiencia de dormir compartiendo habitación recuerda épocas de campamentos infantiles donde las risas, los ronquidos y los comentarios a lo largo de la noche van dando paso a una madrugada más silenciosa y tranquila que pronto se interrumpe con el murmullo del inminente desayuno. ¡Bien!, ¡Eva no exageraba nada! Eulalia Díaz Vázquez. |








Respiralia 2006 es la séptima edición de la Vuelta a Formentera nadando que se celebra en favor de la Fibrosis Quística. Se trata de un acontecimiento solidario y deportivo que está organizado por la Asociación Balear de Fibrosis Quística y el Patronato Municipal de Turismo de Formentera, en el que los participantes nadan por equipos y por relevos, realizando la vuelta a la isla de Formentera en tres etapas.