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La gente me pide más Imprimir E-Mail

José Pascual Sánchez emocionado tras su proezaEntrevista al protagonista de la travesía de 12 kilómetros a nado

José Pascual Sánchez Morote de 29 años, natural de Cieza. De formación auxiliar administrativo y monitor de natación, profesiones que ha ejercido en las piscinas de Cieza y Espinardo. Ganador de más de treinta medallas en campeonatos regionales y nacionales de natación, ha sido varias veces campeón de España en su categoría, la de personas con parálisis cerebral.

¿Para qué tanto nadar?

La natación es un deporte que nos viene muy bien a las personas con discapacidad. A partir de ahí vas entrenando y le vas cogiendo el gusanillo, luego vas a campeonatos regionales y de España y eso te termina por atrapar.

Con la natación me siento mejor físicamente. Todo empezó como una terapia para intentar ganar movilidad o por lo menos mantener la que tenía en ese momento. Luego fue creciendo como deporte y siguió como afán de superación.

José Pascual Sánchez en el agua haciendo el gesto de la victoria

¿Cómo te ha ayudado la natación?

Con los 29 años que tengo he estado siempre luchando, andando y nadando para que en ningún momento ocurra lo que dijo un médico; que lo más factible que había para mí era quedarme siempre en una silla de ruedas. Que me perdonen las personas que van en silla de ruedas, pero todos sabemos que eso es algo muy duro.

Aún me queda un poco de musculatura en las piernas y lo que quiero es no perderla. De cintura hacia arriba me siento cada vez más fuerte. Trato en todo momento de mantener el físico, manteniendo un peso y una forma física estable.

¿Cómo se lo monta una persona con una discapacidad como la tuya para entrenar?

Entreno integrado en el Club Costa Cálida de Murcia. Allí es donde me han estado preparando para las competiciones, para el Campeonato de España y para la travesía que acabo de realizar. Mi entrenador Oscar González ha estado en todo momento conmigo apoyándome igual que muchos amigos. Todos fueron a Mazarrón para estar conmigo el día de la travesía a nado.

En todo momento me he sentido muy bien en este club de natación. En ocasiones compito con gente sin ningún tipo de discapacidad, siempre he sido uno más para ellos. Igual me ha pasado con otros clubes de la Región, para quienes siempre he sido uno mas.

¿Y cómo mantienes tus fuerzas para seguir nadando?

Bueno, no siempre es así. En varias ocasiones he tenido bajones en la natación, y he dicho que no tengo más ganas de nadar; pero el mono se queda dentro y enseguida se empieza de nuevo.

¿Y a quien se le ocurre de pronto ponerse a nadar en travesías de 12 kilómetros?

Empecé en 2001 haciendo la travesía de Santa Pola a Tabarca. Eso eran carreras con todo tipo de personas en un recorrido de 5 kilómetros. Salimos 150 personas y yo llegué en el puesto 60 siendo el único que presentaba algún tipo de discapacidad. Usaba sólo los brazos luchando contra gente que movía todo el cuerpo.

Al año siguiente la realicé con muchos problemas, mucho oleaje, llegando medio deshidratado y con problemas de hipotermia. Como había mucha gente, no tenían suficientes barcos de apoyo que cubrieran las necesidades de los nadadores y no estaban preparados para situaciones difíciles. En esos casos, te quedas de pronto en el mar y no hay nadie que te pueda recoger si te pasa algo.

Más tarde hice la travesía desde la Isla de Benidorm hasta la playa de Levante. Los chicos de salvamento de la Cruz Roja nos dijeron a medio trayecto que había muchas medusas y que estaba siendo peligroso, que si seguíamos era a nuestro propio riesgo. Yo decidí terminar en ese momento la travesía y pedí que me subieran a su lancha.

Todos emocionados ante la proeza de José Pascual

¿Y aún te quedaron ganas?

Desde entonces no volví a hacer travesías grandes hasta esta de Mazarrón, de 12 kilómetros, la cuál superé en 4 horas y 15 minutos. Que una persona como yo haga esta distancia y en ese tiempo está realmente bien. Pero no nado de cualquier forma. Cuento con apoyo personal totalmente especializado. Ya no son travesías multitudinarias sino retos personales contando con un equipo de apoyo.

¿Qué te dice la gente sobre la superación de tu reto?

Pues lo que pasa ahora es que la gente me pide más. Me piden que para el próximo verano haga una nueva travesía de alrededor de 18 kilómetros. A mi me gustaría, pero no lo tengo claro. Esto de hacer estas cosas a petición de los demás y por amor al arte no funciona muy bien. Hace falta un patrocinador y que además cumpla con sus compromisos.

¿Has tenido apoyos para el reto de Mazarrón?

Si. En todo momento me han apoyado el Ayuntamiento de Cieza y el de Mazarrón, así como la Comunidad Autónoma. Ese apoyo supone que cubren algunos de los gastos y el apoyo logístico. Pero ya tengo que empezar a ver la posibilidad de hacer un trabajo profesional en el que obtenga mi remuneración económica.

La natación es muy satisfactoria pero no me aporta ningún recurso económico; más que nada me supone grandes gastos y yo necesito afrontar mis necesidades en la vida. Tengo que centrarme en buscar un trabajo para organizar mi vida igual que cualquier otra persona.

¿Vas a dejar de nadar?

No, desde luego voy a seguir nadando, pero creo que debería de orientarlo más como un cuidado físico que como un gran reto deportivo.

¿Y que hay de las federaciones de deportes para personas con discapacidad?

El deporte para personas con discapacidad no está suficientemente apoyado. Las Federación Española apoya más al deporte de elite. En Murcia no hay federación regional de natación para personas con discapacidad. En varios años nadé con las federaciones canaria y valenciana. Pero como esto no me reporta tampoco ningún recurso prefiero seguir nadando como murciano, aunque no cuente con federación.

¿Qué siente uno cuando está en medio del mar a kilómetros de la orilla?

Cuando estás en medio del mar ves medusas y algún que otro pescado más o menos grande. Pero si todo está bien organizado no tienes ningún peligro. En las travesías en las que hay 150 o 200 personas no estás para nada atendido y por eso las he desechado. 

Cuando vas nadando y aún estás lejos del punto de llegada lo único que piensas es en cuándo vas a llegar. Resulta que pasas un tiempo nadando y cuando levantas la cabeza parece que la meta está aún más lejos que al principio. Pero al final tiene su recompensa. Cunado llegué a Mazarrón lo hice llorando de la emoción por lograrlo y también por pensar que una persona con una discapacidad como la mía puede hacer locuras como esta.